El Arzobispado de Trujillo ha elevado una posición clara y firme frente a las iniciativas destinadas a la restauración del Santuario de Guadalupe. Según se conoce, la jerarquía eclesiástica local se opone a los planes de intervención propuestos para el recinto religioso, lo que pone en pausa o cuestiona la viabilidad de dichas obras patrimoniales.
Esta postura institucional genera un escenario de tensión y análisis sobre el manejo del patrimonio cultural y religioso en la ciudad. La oposición del Arzobispado sugiere que existen discrepancias técnicas, legales o doctrinales con respecto a los métodos o alcances de la restauración prevista, lo cual requiere una revisión inmediata de los proyectos en curso.
La comunidad trujillana espera ahora definiciones claras sobre cómo procederá la gestión del santuario ante este rechazo oficial. Se aguardan pronunciamientos adicionales que aclaren si las obras serán suspendidas o si se buscarán nuevas alternativas de conservación que respeten la postura de la autoridad eclesiástica.