El académico Francisco Reluz Barturén, docente de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG), ha detallado la profunda relación histórica entre Lambayeque y los fenómenos climáticos extremos. Según sus explicaciones, el Fenómeno El Niño no es un evento reciente, sino una realidad recurrente que ha moldeado la geografía humana desde la época prehispánica hasta la actualidad.
Raíces Moche y Sicán
La conexión entre la región y las lluvias intensas se remonta a los orígenes de su fundación. Reluz señala que el arribo legendario de Naylamp fue vía mar, estableciendo un vínculo temprano con el océano y las precipitaciones. Este fenómeno ha estado presente desde hace más de mil años; registros arqueológicos ubican impactos notables entre los años 550 y 600 después de Cristo durante la vigencia de las culturas Moche y Sicán.
Los restos históricos indican que estas lluvias provocaron cambios significativos en los centros ceremoniales y alteraron la ubicación de los asentamientos poblacionales. Un hito posterior se registra hacia el año 1020, cuando el centro ceremonial del Bosque de Pómac, ubicado en Batán Grande, fue afectado por las precipitaciones. La combinación de lluvias seguidas de sequía endureció la tierra, lo que derivó en nuevas migraciones de los centros poblacionales.
El aluvión de Zaña y el impacto en Chiclayo
La historia regional también registra eventos devastadores como las intensas lluvias entre 1720 y 1728, que afectaron a la ciudad de Zaña. La salida del río arrasó con lo que había sido considerada una posible capital del Perú. Este evento histórico se conoce localmente como el aluvión de 1828; sin embargo, Reluz aclara que no fue un aluvión similar al de Yungay, sino la consecuencia combinada de intensas lluvias y un posterior terremoto que derribó las construcciones de barro, tema que ya cubrimos en Ingeniero advierte.
En el siglo XX, Chiclayo también sufrió los efectos. Entre 1925 y 1926, la ciudad, aún en consolidación como centro poblado emergente, fue inundada debido a su topografía plana y la falta de un sistema adecuado de drenaje pluvial, lo que generó graves problemas de salubridad, más contexto en Ingeniero advierte.
Investigaciones actuales y desafíos
Sobre el Fenómeno El Niño de 1983, Reluz recuerda su vivencia en el barrio San Martín de Chiclayo. Las lluvias malograron sembríos de caña de azúcar y arroz, mientras que las carreteras quedaron destrozadas entre ese año y 1925. A pesar del paso del tiempo, la falta de un drenaje pluvial eficiente sigue siendo una asignatura pendiente en los planes políticos, de acuerdo con RPP.
Actualmente, desde el curso de Historia Regional se promueve la investigación bajo la corriente historiográfica de los Annales, buscando sistematizar la historia a partir de la vida cotidiana. Estudiantes de Ciencias Sociales y Filosofía están elaborando ensayos sobre la mentalidad frente a las inundaciones en Zaña, con planes de publicación digital para documentar estas lecciones históricas.