La llegada de Óscar Arriola a Trujillo generó un fuerte revuelo entre los medios de comunicación locales. Al arribar a la capital de La Libertad, el excomandante evitó activamente a la prensa, huyendo de los micrófonos y negándose a responder cualquier pregunta sobre su presunta participación en casos de masacre y secuestro.
Esta actitud de evasión ha generado incertidumbre en la opinión pública costeña, especialmente considerando la alta incidencia de inseguridad que vive la región. Los periodistas intentaron interrogarlo sobre los hechos violentos mencionados, pero Arriola optó por no dar declaraciones, limitándose a pasar desapercibido ante las cámaras, como publicó este diario en Trujillo: Atribuyen a 'Los Pulpos' o 'La Jauría' secuestro de empresario minero.
La ausencia de respuestas oficiales sobre estos graves delitos deja sin claridad el rol del excomandante en los eventos que conmocionan al norte peruano. La población espera que las autoridades puedan establecer con precisión su responsabilidad o involucramiento en estos crímenes.