El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) ha emitido recomendaciones técnicas sobre la composición de las mochilas de emergencia tras el registro de un sismo de magnitud 6.1 en la región Ica, cuyo movimiento sísmico se hizo sentir con intensidad en Lima. Este evento geológico reactiva la necesidad de verificar los protocolos de preparación civil y asegurar que cada hogar cuente con implementos específicos para garantizar la supervivencia durante las primeras 24 horas posteriores a un desastre natural.
Parámetros técnicos del peso y capacidad
Datos oficiales establecen que una mochila de emergencia no debe superar los 20 kilos cuando se prepara para cuatro personas, manteniendo un promedio recomendado de 8 kilos por unidad. Este límite es crítico: el exceso de carga compromete la movilidad rápida durante evacuaciones en contextos de sismos o deslizamientos. La estructura del kit debe priorizar artículos que garanticen la supervivencia inmediata, excluyendo elementos innecesarios que incrementen el peso sin aportar valor funcional directo.
Componentes esenciales según clasificación
La lista verificada de insumos se divide en categorías estrictas. Primero, artículos de higiene: gel antibacterial, papel higiénico, toallas y paños húmedos. Segundo, un botiquín básico con algodón, alcohol, vendas y termómetro. Tercero, ropa adecuada al clima local para abrigo. Cuarto, bebidas no perecibles (agua embotellada) y alimentos energéticos como chocolate en barra o atún.
Quinto, dinero en efectivo, preferiblemente monedas de bajo valor para transacciones inmediatas sin dependencia eléctrica. Sexto, equipo de comunicación: linterna, radio portátil a pilas, silbato y agenda con contactos de emergencia impresos. Séptimo, artículos varios como bolsas plásticas, cuchilla multipropósito, guantes, cuerda de poliéster e impermeables para protección temporal contra la intemperie, como informó Infobae.
Variaciones demográficas en el kit
El Indeci enfatiza que los requerimientos varían según la composición del hogar. En familias con lactantes o niños pequeños, es obligatorio incluir leche (polvo o evaporada), biberones, papillas y pañales desechables. Asimismo, se deben añadir medicamentos específicos para tratamientos médicos crónicos de cada miembro. Esta personalización asegura que los recursos no perecederos cubran las necesidades fisiológicas básicas sin desperdiciar espacio en insumos irrelevantes.