El viernes 31 de julio, el Gobierno italiano anunció la suspensión temporal del acuerdo Schengen con España tras el cruce irregular de más de 50.000 migrantes desde Marruecos hacia Ceuta. La medida implica la reintroducción de controles fronterizos en las conexiones marítimas y aéreas entre ambos países durante un mes, según confirmó la primera ministra Giorgia Finlandia, Dinamarca y Suecia respaldaron esta iniciativa.
Viabilidad jurídica: imposibilidad legal
A pesar del anuncio de Roma, expertos legales y políticos europeos descartan que Italia pueda suspender unilateralmente la participación de España en el espacio Schengen. Joseph Borrell, exalto representante de la UE para asuntos exteriores, afirmó que "ningún Estado miembro puede suspender unilateralmente la participación de otro" según la legislación vigente. Jordi Cañas, exdiputado del Parlamento europeo, señaló que esta opción no existe en el marco jurídico comunitario y calificó la respuesta italiana como paradójica.
Estatus especial de Ceuta
Stiven Forti, analista especializado en extremas derechas, explicó que "Ceuta y Melilla no hacen parte del espacio Schengen". Cuando España se adhirió al acuerdo en 1991, aceptó un estatus especial para estos territorios africanos. Por tanto, los migrantes que cruzaron la frontera ya deben pasar por controles de pasaportes para entrar a cualquier territorio de la UE, lo que invalida el argumento de la libre circulación.
Contexto migratorio y datos
Más de 48.000 de las personas que llegaron al territorio de la Unión Europea ya habían retornado voluntariamente a Marruecos según el Ejecutivo español. Al menos 57 migrantes murieron durante el cruce del mar entre el jueves 30 de julio y el viernes 31 de julio, cuando miles de jóvenes se congregaron cerca de la frontera para intentar cruzar nadando o bordeando el espolón que separa las ciudades.