La explosión de gas ocurrida el viernes en la mina Liushenyu, ubicada en el distrito de Qinyuan, provincia de Shanxi (centro de China), ha dejado un balance oficial de 82 personas fallecidas y 9 desaparecidas. El siniestro se registró a las 19:29 hora local (11:29 GMT) en una explotación donde laboraban 247 trabajadores en el momento del incidente. Las autoridades chinas han confirmado que las labores de rescate continúan en la zona, mientras se eleva progresivamente el conteo de víctimas mortales durante la jornada.
Evolución de las cifras y respuesta oficial
El balance de víctimas se actualizó de manera escalonada. Inicialmente, las autoridades informaron sobre 8 fallecidos, 201 personas evacuadas con vida y 38 atrapadas bajo tierra. Posteriormente, la cifra de muertos se incrementó a más de 50 y finalmente se consolidó en 82, según lo divulgado por la televisión estatal CCTV y la agencia oficial Xinhua. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó tras el suceso intensificar las tareas de búsqueda, atender a los heridos, investigar las causas del accidente y exigir responsabilidades. El viceprimer ministro Zhang Guoqing se desplazó al lugar para supervisar la gestión posterior al siniestro.
Contexto de seguridad en el sector minero chino
Las minas de carbón son fundamentales para la matriz energética de China, generando aproximadamente el 60 % de la energía del país. Según datos oficiales citados por Xinhua, el sector minero registró más de 3.000 muertes entre 2018 y 2023. Esta cifra representa un descenso del 53,6 % en comparación con el lustro anterior, aunque la siniestralidad sigue siendo un indicador crítico. En relación con la depuración de responsabilidades, la agencia oficial indicó que una persona responsable de la empresa propietaria de la mina ha quedado bajo control de las autoridades, marcando el inicio de los procedimientos administrativos correspondientes.