Representantes de la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Medio y Bajo Piura, junto con funcionarios de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), realizaron una inspección técnica en ambas márgenes del río Piura. El objetivo fue identificar las zonas que requieren atención inmediata ante el eventual fenómeno El Niño, anunciado por el Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN). Durante este recorrido, se verificaron diversos sectores del cauce y se detectaron condiciones de riesgo que, según la evaluación en campo, no han sido consideradas dentro del plan de descolmatación actualmente en ejecución.
10 puntos críticos sin atención técnica
Durante el recorrido por los distritos de Catacaos y La Arena, se identificaron al menos 10 puntos críticos que representan un peligro significativo para las áreas agrícolas y las poblaciones ubicadas en las cercanías del río. Macario Silva, presidente de la Junta de Usuarios, señaló que es necesario que las autoridades competentes evalúen e incorporen estos sectores específicos en las acciones de prevención.
«Es necesario que se consideren estos puntos críticos y se les dé una solución», afirmó Silva durante la inspección. El objetivo principal de esta intervención solicitada es defender los cultivos de los agricultores locales, cuya fuente de sustento depende directamente de estas tierras, así como proteger a las familias que habitan en zonas vulnerables ante posibles incrementos del caudal fluvial.
Tramo Santa Rosa y la falta de ficha técnica
Entre los sectores más preocupantes identificados por el presidente de la Junta se encuentra el tramo conocido como Santa Rosa. Silva explicó que esta zona no ha sido considerada en las fichas técnicas elaboradas hasta ahora, a pesar de ser un área crítica. «Hay que limpiarse este tramo como un canal vía y cuando llueve no se inunden», detalló el dirigente comunal, según informamos en Piura: Ministro admite falta de obras preventivas ante El Niño.
Los agricultores de la región expresan su preocupación constante debido al temor recurrente de que una crecida del río provoque inundaciones severas. Este riesgo ha sido palpable desde los efectos devastadores del fenómeno El Niño costero en 2017, un antecedente histórico que mantiene a las comunidades agrícolas en estado de alerta y exige medidas preventivas concretas para evitar daños similares.