La crisis del gas natural vehicular (GNV) ha desencadenado un efecto dominó en la economía peruana que amenaza con elevar la inflación de marzo a su nivel más alto en cuatro años, según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
La escasez de GNV, que se inició a mediados de febrero debido a problemas en el suministro y distribución, ha obligado a transportistas y comerciantes a recurrir a combustibles más costosos como gasolina y diésel, generando un incremento generalizado en los precios de productos básicos.
Impacto directo en el transporte público
Los datos del INEI revelan que el transporte público urbano registró un aumento promedio del 8.2% en sus tarifas durante marzo, el incremento mensual más significativo desde 2019. Esta alza se debe principalmente a que el 65% de las unidades de transporte público en Lima Metropolitana utilizan GNV como combustible principal.
"La falta de GNV nos obliga a usar gasolina, que cuesta tres veces más. No tenemos otra opción que trasladar este costo a los pasajeros", explicó Martín Valeriano, dirigente del transporte público.
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones reportó que aproximadamente 180,000 vehículos a nivel nacional dependen del GNV, incluyendo taxis, combis y buses interprovinciales, todos afectados por la crisis de suministro.
Encarecimiento de alimentos básicos
El sector alimentario ha sido uno de los más golpeados por la crisis del gas. Los precios de productos perecibles como verduras, frutas y carnes registraron incrementos significativos debido al mayor costo del transporte desde las zonas de producción hasta los mercados mayoristas.
Según el Sistema de Abastecimiento y Precios (SISAP) del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, productos como la papa aumentaron 12.4%, la cebolla 15.8% y el pollo 6.7% durante marzo, comparado con febrero de 2024.
Los mercados mayoristas de Lima reportaron que el costo de transporte de productos agrícolas desde provincias se incrementó en promedio 25%, impacto que se trasladó directamente al consumidor final.
Proyección inflacionaria preocupante
Analistas económicos estiman que la inflación de marzo podría alcanzar entre 0.8% y 1.2% mensual, lo que representaría la tasa más alta desde marzo de 2020, cuando el país enfrentaba el inicio de la pandemia.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) había proyectado una inflación anual de 2.5% para 2024, pero la crisis del GNV podría elevar esta proyección a 3.2% o más, superando el rango meta de 1% a 3%.
"La crisis del GNV representa un shock de oferta que impacta directamente en la cadena de costos de la economía peruana", señaló el economista Hugo Perea del BCRP.
Sectores más afectados por categoría
Los datos preliminares del INEI muestran que los rubros con mayor impacto inflacionario en marzo fueron:
Transporte: +8.2% mensual, contribuyendo con 1.2 puntos porcentuales a la inflación general. Alimentos y bebidas: +4.1% mensual, aportando 0.9 puntos porcentuales. Servicios: +2.3% mensual, con una contribución de 0.4 puntos porcentuales.
El sector construcción también registró aumentos debido al mayor costo de transporte de materiales, aunque en menor magnitud que los sectores antes mencionados.
Medidas gubernamentales insuficientes
El Ministerio de Energía y Minas anunció un plan de emergencia para normalizar el suministro de GNV, incluyendo la importación temporal de gas natural licuado y la habilitación de nuevas estaciones de servicio.
Sin embargo, expertos consideran que estas medidas llegarán tarde para contener el impacto inflacionario de marzo, y advierten que la normalización completa del suministro podría tomar entre 60 y 90 días adicionales.
La crisis del GNV evidencia la vulnerabilidad de la matriz energética peruana y su impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos, quienes enfrentan un encarecimiento generalizado de productos y servicios básicos en un contexto económico ya complejo.