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Economía de Perú crece 3,4% en 2025 por segundo año consecutivo pese a la inestabilidad política

Economía de Perú crece 3,4% en 2025 por segundo año consecutivo pese a la inestabilidad política

La nación andina mantiene su expansión económica impulsada por sectores clave, mientras acumula siete presidentes en los últimos años

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Perú registró un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de 3,4% en 2025, consolidando así dos años consecutivos de expansión económica superior al 3%. El dato, reportado por Yahoo Finanzas, refleja la aparente desconexión entre el desempeño macroeconómico del país y la profunda inestabilidad política que lo ha llevado a tener siete presidentes en los últimos años.

La cifra resulta significativa en un contexto regional donde varias economías latinoamericanas enfrentan desaceleración. Para Perú, este resultado confirma una tendencia de recuperación tras la contracción de 2023 y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este crecimiento en un entorno institucional debilitado.

Los motores detrás de la expansión económica

El crecimiento del PBI peruano en 2025 responde a múltiples factores estructurales que han operado con relativa independencia del ciclo político. El sector minero, pilar histórico de la economía peruana, ha mantenido niveles de producción y exportación sostenidos, beneficiado por los precios internacionales del cobre y el oro.

Perú es el segundo mayor productor de cobre del mundo y uno de los principales exportadores de oro a nivel global. La demanda internacional de estos minerales, impulsada por la transición energética y la industria tecnológica, ha generado ingresos significativos para las arcas del Estado y ha dinamizado las regiones productoras.

A estos factores se suman la recuperación del consumo interno y la inversión privada en sectores como construcción, agroindustria y servicios. El sector agropecuario, particularmente las agroexportaciones no tradicionales, ha mostrado un desempeño robusto en los últimos años, consolidando a Perú como proveedor clave de arándanos, paltas y uvas en mercados internacionales.

La paradoja política: siete presidentes y crecimiento sostenido

Quizás el aspecto más llamativo de esta cifra económica es que se produce en medio de lo que analistas han denominado una "crisis de gobernabilidad permanente". Desde 2016, Perú ha tenido siete presidentes, incluyendo vacaciones presidenciales, renuncias y un intento de golpe de Estado. La rotación constante en el Ejecutivo, sumada a un Congreso fragmentado y con baja aprobación ciudadana, ha generado un escenario de incertidumbre política persistente.

La economía peruana ha demostrado una resiliencia notable frente al caos institucional, sostenida por un marco macroeconómico ortodoxo y la autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), considerado uno de los más sólidos de la región.

El BCRP ha mantenido una política monetaria prudente, con un manejo de la tasa de interés de referencia que ha permitido controlar la inflación sin asfixiar el crecimiento. Según datos previos, la inflación en Perú se ha mantenido dentro del rango meta del banco central, un logro que pocos países de la región pueden exhibir con la misma consistencia.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), por su parte, ha sostenido una política fiscal relativamente disciplinada, manteniendo niveles de deuda pública moderados en comparación con otros países latinoamericanos. La deuda pública peruana se ha ubicado históricamente por debajo del 35% del PBI, un indicador que le otorga margen de maniobra frente a eventuales choques externos.

Riesgos y desafíos que persisten

No obstante, los analistas advierten que la cifra de crecimiento del 3,4% no debe ocultar vulnerabilidades estructurales. La informalidad laboral en Perú supera el 70% de la fuerza de trabajo, lo que significa que la mayor parte de la población no se beneficia plenamente de la expansión económica formal.

La inversión pública ha mostrado deficiencias en ejecución, particularmente en gobiernos regionales y locales, donde los cambios constantes de autoridades y los casos de corrupción limitan la capacidad de gasto efectivo en infraestructura, salud y educación.

El contexto internacional también presenta riesgos. La guerra comercial entre Estados Unidos y China, los dos principales socios comerciales de Perú, podría afectar la demanda de materias primas y alterar los flujos de inversión extranjera directa hacia el sector minero. Una eventual caída sostenida en los precios del cobre tendría un impacto directo en los ingresos fiscales y en la balanza comercial.

Perspectivas para los próximos meses

De cara al cierre del año y las proyecciones para 2026, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han mantenido estimaciones moderadamente optimistas para la economía peruana, aunque condicionadas a la estabilidad del entorno político y al avance de reformas estructurales pendientes.

La pregunta central que plantean los especialistas es si Perú podrá sostener tasas de crecimiento superiores al 3% sin abordar las reformas institucionales que demanda su sistema político. La experiencia reciente sugiere que la macroeconomía puede funcionar en piloto automático durante cierto tiempo, pero la ausencia de liderazgo político claro podría erosionar eventualmente la confianza de los inversionistas.

Por ahora, los números respaldan la narrativa de una economía que avanza a pesar de sus gobernantes. El 3,4% de crecimiento en 2025 es un dato positivo, pero insuficiente para cerrar las brechas sociales que alimentan el descontento ciudadano y la propia inestabilidad que caracteriza al Perú contemporáneo.