En marzo de 2024, la tasa de inflación en Lima Metropolitana registró un incremento del 3,8%, consolidándose como el alza más significativa en un periodo superior a tres décadas. Este fenómeno económico, verificado a través de datos oficiales, fue impulsado principalmente por el encarecimiento del transporte y los alimentos, en un contexto de crisis de suministro de gas natural de Camisea y tensiones geopolíticas que han elevado los costos del petróleo.
Impacto de la crisis energética y costos de transporte
La evidencia estadística indica que el sector del transporte fue el principal motor del aumento de precios, directamente vinculado a la interrupción del flujo de gas natural de Camisea. La sustitución forzosa por combustibles líquidos, cuyo precio se ha disparado debido a la volatilidad del petróleo en el mercado internacional, ha trasladado estos costos al consumidor final. Los datos revelan que la cadena de suministro de alimentos también se vio afectada por el aumento de los fletes, exacerbando la presión inflacionaria en los hogares limeños.
Proyecciones de riesgo y análisis técnico
Los analistas económicos advierten sobre la persistencia de estos riesgos en los próximos meses, señalando que el efecto no es meramente transitorio si no se resuelve la estabilidad del suministro energético. La combinación de factores externos, como las tensiones geopolíticas, y problemas internos de infraestructura, genera un escenario de incertidumbre para la proyección de la inflación anual. Se requiere un monitoreo estricto de los indicadores de precios de los combustibles y la respuesta de la política monetaria para contener la espiral de costos.
"El fuerte incremento de precios en marzo estuvo impulsado por el encarecimiento del transporte y alimentos, en un contexto de crisis del gas de Camisea y tensiones geopolíticas. Analistas advierten riesgos en los próximos meses."